"¿Qué es una palabra? La reproducción en sonidos de un impulso nervioso. Pero inferir además a partir del impulso nervioso la existencia de una causa fuera de nosotros, es ya el resultado de un uso falso e injustificado del principio de razón. ¡Cómo podríamos decir legítimamente, si la verdad fuese lo único decisivo en la génesis del lenguaje, si el punto de vista de la certeza lo fuese también respecto a las designaciones, cómo, no obstante, podríamos decir legítimamente: la piedra es dura, como si además captásemos lo “duro” de otra manera y no solamente como una excitación completamente subjetiva!"
"Ningún idealismo es respetado. Si un filósofo estudia la
verdad, tiene que luchar contra los dogmatistas momificados; si un santo
persigue la virtud se astilla contra los prejuicios morales del hombre
acomodaticio; si el artista sueña nuevas formas, ritmos o armonías, ciérranle
el paso las reglamentaciones oficiales de la belleza; si el enamorado quiere
amar escuchando su corazón, se estrella contra las hipocresías del
convencionalismo; si un juvenil impulso de energía lleva a inventar, a crear, a
regenerar, la vejez conservadora atájale el paso; si alguien, con gesto
decisivo, enseña la dignidad, la turba de los serviles le ladra; al que toma el
camino de las cumbres, los envidiosos le carcomen la reputación con saña
malévola; si el destino llama a un genio, a un santo o a un héroe para
reconstituir una raza o un pueblo, las mediocracias tácitamente regimentadas le
resisten para encumbrar sus propios arquetipos. Todo idealismo encuentra en
esos climas su Tribunal del Santo Oficio."